Estiércol

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

Dando una vuelta estos días por alguno de los puertos altos de La Cordillera, me encontré con una buena noticia:

estiercol

Una boñiga procesada y disgregada, sí. Bueno, muchas.

Se podría pensar que se conforma uno fácil, que también. Pero este caso lo normal es buena noticia porque algunos productos antiparasitarios del ganado pueden perjudicar, además de al objetivo, a las comunidades de escarabajos coprófagos; los Geotrupes, Aphodius y cia., fácilmente observables en y alrededor de las boñigas si todo va bien.

Esos y otros invertebrados componen ese gremio comecaca, encargado del primer reciclado de los excrementos de los herbívoros. Y buena falta hacen. Por naturaleza, los herbívoros deben cagar mucho, ya que un porcentaje alto de lo que comen no es digerible, o útil para sus necesidades. Algo así como desayunar all bran a palo seco, permanentemente.

No puedo asegurar que observaciones previas de coprófagos “patas arriba” y puertos cubiertos de boñigas secas fueran consecuencia de la ivermectina del artículo enlazado, o de otro antiparasitario. Pero sí afirmo que los muchos escarabajos coprófagos del paseo reciente eran responsables de la disgregación y procesado esperables del estiercol montano.

Otro día se podría hablar de antibióticos…

cubilla

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Los “expertos” divertidos

A tenor de mi experiencia* de usuario de medios de comunicación, diría que para informar sobre virus Zika o sobre tumores que afecten a los humanos, redactores y editoras recurren a profesionales competentes. Supongo que las poderes fácticos detrás de la prensa no consentirían basura sobre temas considerados delicados.

Por otro lado, esto**:

“El abandono rural empuja hacia las urbes a la fauna salvaje, avisan los expertos”

Se diría por el título que la fauna salvaje no es capaz de vivir sin la constante presencia a su alrededor de almas pías,  en cuyo caso sobra el término “salvaje” en el título. Esa idea ya la abordaba – aproximadamente – el poeta en Los Motivos del Lobo, para descartarla después. Espera, que me desvío de la diversión que proporciona, como es habitual, el diario astur La Nueva España. Sí, tienes diversión asegurada al comprobar el tino con el que se pronuncian los expertos elegidos por el medio para dar cuenta de su realidad (no sé si la de los expertos, o la de la planta noble de LNE). Y tienes también diversión asegurada al comprobar la elección de los expertos.

Profesionales competentes te encuentras, supongo, escribiendo sobre la vacuna de la gripe del año en curso, o sobre el mercado de valores. En cambio para hablar de “fauna salvaje”en particular y “medio ambiente” en general, basta con ser ex-presidente o sindicalista (por escoger del elenco aquellos oficios conocidos).

Me pregunto si esos titulares y contenidos, así como esos expertos, devolverán población domestica al medio rural.

*Esencialmente todos contamos las cosas desde nuestra experiencia; ese filtro hay que tenerlo siempre en cuenta.

** Traiciono aquí mi determinación de no regalar visitas de página y por tanto venta de anuncios a basura mediática. Pero es que uno se tiene que divertir de  vez en cuando.

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Falsa simetría y selección artificial

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

Hace tiempo que no escribo aquí de lobos, o al menos esa sensación tengo. En realidad hoy tampoco va de lobos, sólo de fracasos y despojos sociales. Y como no hay nada bueno que decir, será corto.

Al parecer, se ha puesto de moda en Asturies colgar animales en las señales de tráfico; en el mejor de los casos, muertos. El último evento del que tengo constancia:

Esta “imagen” acompaña a una noticia en el diario El Comercio

Se escapa a mi formación y mayormente a mi interés entender las complejidades sociales de este tipo de fenómenos infranormales. Por eso, y por qué no, voy a especular un poco.

Diría que la falsa simetría ejercida por la administración asturiana en su interpretación de la participación pública está causando selección artificial, seguramente disruptiva¹.

Diría también que los principales medios de comunicación de la región practican de continuo la misma falsa simetría.

Ya se sabe, la selección natural es un mecanismo de evolución de poblaciones: maximiza la eficacia biológica de algunos individuos que presentan ciertos caracteres favorables en determinado ambiente, cambiando así la frecuencia de los caracteres en la población. La selección artificial no tiene por qué maximizar eficacia, pero sí la solemos usar para exagerar determinados caracteres.

Especulo yo con que asistimos a un proceso de selección artificial sobre los caracteres apreciables de la sociedad. Me explico: la actual tendencia de administración y medios de dar cancha a lo más cafre, a lo más soez; de definir (o consentir la definición) como radicales² a aquellos que defendemos que civilización y desarrollo no se consiguen asfaltando; de permitir que el chantaje y el insulto sean parte de los procesos de participación pública… esa tendencia, digo, desplaza la frecuencia de expresión de los caracteres de la población, y permite que sean noticia habitual los vómitos de las alcantarillas.

[1] Selección natural y sus variedades, así como selección artificial y falsa simetría, son presas fáciles en Google y Wikipedia. El que quiere aprender lo tiene hoy fácil. El que no, al parecer también.
[2] Si el centro es el de la imagen, agradezco el término.

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Los hombres que no amaban las flores

Por Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 7 min

Un título más ecuánime habría incluido “mujeres”, pero no recordaría a aquel otro novelero. También en el ámbito de las aclaraciones previas, esta entrada no va de salvajina, montañas, reservas etc., asuntos habituales aquí¹. Y, por otro lado, incluye mucho más color.

Para acortar al contexto, adjunto foto:

Nel campu nacen flores

Foto 1: Orquídeas (Serapias), botones de oro (Ranunculus), búgulas (Ajuga), y gramíneas varias en el Cabo San Lorenzo (Xixón).

El mensaje de la foto no tiene complicación; como dice el cantar astur, Nel campu nacen flores.

Sí, nacer vaya si nacen; o mejor dicho, germinan las plantas, crecen y florecen. Otro cantar será saber por qué vemos tan pocas flores en los espacios públicos, en los parques y jardines. Ya adelanto que no lo sé, y que me gustaría no tener que saberlo. Otra versión de la misma pregunta sería por qué duran tan poco las flores. Y, finalmente, ¿a quién molestan las margaritas, los dientes de león, las verónicas?

veronica2

Foto 2. Florines nel prau.

El caso es que este asunto, de apariencia seguramente menor, me recuerda a otras dos ideas más generales, que creo haber mencionado aquí en otras ocasiones: los bucles de manejo, y la dicotomía land sharing / land sparing2 en la interfase entre conservación y extracción sostenible. Volveré a ellas luego, cuando no proceda.

Foto 3. Prao de diente en las afueras de Oviedo. A: zona reservada en los últimos días. B: zona pasteada por las frisonas del vecindario.

La foto 3 de esta entrada muestra un prao de diente: un terreno cubierto de especies herbáceas, dominado numéricamente (asumo, no las conté) por gramíneas (la hierba), y destinado al forrajeo de animales domésticos. En este caso, unas frisonas lo pastean habitualmente. Es evidente el efecto del pasteo sobre la altura de las gramíneas, y sobre la presencia de flores. Y si hubiera más animales, o pasaran más tiempo comiendo en una zona concreta, seguramente veríamos sólo una superficie uniforme de hierba corta. El objetivo al que se destina esa superficie está claro; de qué depende la presencia y duración de las flores, también.

No veo tan claro en cambio el uso de zonas en la foto 4, a continuación. El entorno de ejemplo, simplemente por cercanía física, es el Parque del Oeste, en Oviedo; tiene al menos 51000 m² de zonas abiertas, cubiertas de hierba. Ese cálculo rápido hecho con Google Earth no incluye las partes más bajas, próximas a la vía pública, a los columpios, escaleras, etc. (~6000 m² destinados a lo mismo).

Foto 4. En la parte superior, terrenos del Parque del Oeste. En la inferior, terrenos del entorno de las piscinas (municipales) del mismo nombre.

La imagen muestra cuatro sectores de terreno, muy próximos a la foto 3 (~120 metros del centro de 3 al sector C en 4); ambas fotos están hechas con dos días de diferencia. Sector A: zona empinada (> 50%) en la que desde hace años se suceden desbroces, rociado con algún producto desde contenedor verde mochilero, e incluso retirada manual de equisetos etc. Un importante esfuerzo por conseguir que no crezca casi nada, tarea naturalmente difícil dada la combinación de humedad y temperatura en esta zona de Asturias. Sector B: no parece necesario describirlo; no me consta más uso que la propia siega. Sector C: cuña de terreno colonizado hace años por la especie invasora Cortaderia selloana; nunca he observado gestión alguna. Sectores D y E: zonas abiertas al público del Parque del Oeste; presentan habitualmente hierba muy corta y sí, algunas flores. Las pendientes alcanzan 35% en D, bastante más en E, surcada por una actuación de moda en taludes últimamente. En la zona D florecen, cuando las dejan, muchas cosas. Las fotos 4, 5 y 6 a continuación están hechas, en distintos momentos, en las cercanías de la letra D (foto 4). La 7, bajo el parche de robles cercano .

Ophrys2

Foto 4: Orquídea en el Parque del Oeste (Ophrys).

androrchis

Foto 5: orquídea en el parque del Oeste (Androrchis, creo)

veronica

Foto 6: una pequeña Veronica, en el Parque del Oeste.

scilla2

Foto 7: Scilla verna; sí, en el mismo Parque del Oeste.

Esa zona D es un prao público estándar; de esos que usamos para dar un paseo, sentarnos un rato, hacer unas fotos a las abejas, jugar a la pelota, o mostrar intuición para esquivar cagadas de perro. ¿Cual es la razón de que haya que contar los días entre las pasadas de maquinaria para ver margaritas y botones de oro? A diferencia del prao de la foto 3, no hay producción agropecuaria. Dada la pendiente, el uso bronceador o yacente prolongado está limitado a algunas zonas llanas (que nunca están concurridas). ¿Qué objetivo de extracción, de estética, de metafísica, lleva a pelear tan duro contra las plantas?

A falta de respuesta formal, diría que la razón del aspecto de los sectores B o D en la foto 4 puede ser un bucle de manejo: el objetivo es mantener una actividad, por la razón que sea; y esa actividad requiere para su propia viabilidad actuaciones repetidas, frecuentes. En este caso concreto, el discurso podría ser el familiar “¿Por qué siegas tan pronto? Porque si lo dejo más tiempo luego no entra la máquina”. Habría que cambiar de máquina. O incluso prescindir de ella, y usar la hierba para objetivos concretos. Y si alguien considera gran idea mantener los parques como un campo de hierba artificial, estaría bien saberlo, y poder discutirlo abiertamente; entiendo que pagamos operarios, segadoras y herbicidas entre los contribuyentes.

En estos días de secuela de campaña electoral tendremos ocasión de oír el término “biodiversidad” aquí y allá. No mucho, y sólo ante determinado público, pero son pocos los candidatos que se cagarían en la biodiversidad abiertamente (sí, en el Parlamento Asturiano sigue habiéndolos). Habrá que decirles entonces que la diversidad biológica y sus beneficios no son necesariamente costosos; que no hay por qué relegarlos a esa reserva que pocos visitarán3. Máxime cuando, como es el caso, dudo que existan intereses contrapuestos reales.

No se me ocurre razón alguna para que, en algunos parches, las plantas puedan desarrollar su ciclo completo de crecimiento, floración, polinización, fructificación, dispersión de semillas, y germinación de los nuevos individuos (a diferencia del rebrote vegetativo o la multiplicación clonal de los ya presentes). No se me ocurre razón para además no beneficiar así a las muchas especies de polinizadores que necesitan el néctar de las flores para sacar adelante su propio ciclo de vida. Sin flores no hay polinizadores, así que si te cepillas las flores estás cepillándote una trompicada de la mediática biodiversidad, sin beneficio alguno, y con perjuicio de todo aquello que requiera polinización (desde los geranios al huerto local).

Ñam ñam

Foto 8: Sírfido a la caza de su Stellaria

No se me ocurre razón para no usar esos espacios como terreno de prácticas, para estudiantes de todos los niveles; a tiro de piedra de las aulas, y sin quitar el mandilón. Cambiar el pogüerpoint del pistilo y los estambres por estambres y pistilo reales, en el prao adyacente. No se me ocurre razón para no levantar el pié del manejo en esas cuestas de hierba, que agradecerán raíces más profundas que agarren el suelo. En definitiva, pregunto: ¿Dónde están los jardines de los parques? ¿Dónde los jardineros? Estarán quizás cambiando pensamientos (variedades cultivadas de violetas…) de rotonda en rotonda…

Nada del otro jueves lo planteado aquí; nada problemático. Mencionaba antes la dicotomía land sharing / land sparing²: discute qué modelo de reparto territorial le vendría mejor a la diversidad biológica, mientras se mantiene la producción. La podríamos traducir como “compartir” frente a “reservar”, insisto, obteniendo en ambos casos el mismo rendimiento extractivo. En un entorno urbanizado no es ya posible el modelo “reservar”; y quizás sea una exageración siquiera plantear el debate. Pero dejar florecer parches aquí y allá en los rodales de hierba de las zonas urbanizadas4 me parece una aproximación más que viable al modelo “compartir”, rindiendo además zonas habitadas menos hostiles, más sostenibles.

Termino. Hoy mismo, justo antes de soltar esta entrada, era ya aparente alguna orquídea en la zona D de la foto 4.

ophrys2

Foto 9: Ophrys, creo

Actualización: 2016.05.12, 9:20 am

La orquídea de la foto anterior no ha durado ni 12 horas tras tomarla:

segadora

Buggie-segadora del tipo “Oviedo Ecológico” tomando medidas ante tanto tallo erecto.

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Notas, referencias
1. La frecuencia de esos asuntos en este blog, o en las preocupaciones que compartimos algunos, sirve a los amigos de la simplificación y difamación para pintarnos de “radicales conservacionistas”. Ya se sabe que ilustrar al que discrepa como simple o extremista es mucho más sencillo que argumentar por qué uno es complejo, o centrista.
2. Kremen C (2015) Reframing the land-sparing/land-sharing debate for biodiversity conservation. Ann NY Acad Sci 1355: 52–76.
3. No puedo evitar acordarme de aquello de Aldo Leopold: “relegar los grizzlies a Alaska es como dejar la felicidad para El Cielo; puede ser que nunca vayas”.
4. Especial dolor causa ver el proceso florífobo en los taludes de mi centro de trabajo, la Facultad de Biología, donde además la mayoría vamos a leer, escribir, e incluso pensar. No agradecemos las segadoras a motor de combustión. Una Ophrys similar a la de la foto de arriba se libra en los últimos años por el avance facilitador de la hiedra. Las Ajugas no tienen esa suerte.

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