No, Clarice; eso no potencia el medio ambiente

Mario Quevedo, en Cantabricus

Leo en prensa un par de titulares (uno aquí, otro aquí) sobre una remodelación del Gobierno de Asturias, en la que “Medio Ambiente” dejaría de depender de la Consejería de Medio Rural (quizás porque hay ambiente en otros medios), para integrarse como viceconsejería en, espera, espera, Infraestructuras (quizás porque crecen dientes de león bajo los viaductos). Bueno, cierto es que cambia el nombre de la nueva consejería a “Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente”.

Uno de los titulares incide en el nuevo reparto de competencias, nada nuevo bajo la niebla. El otro me llama más la atención, porque interpreta, o concede al gobernante, la intención de “potenciar Medio Ambiente”.

El que suscribe estaría encantado de contemplar tal potenciación de la política medio ambiental, aunque sólo sea porque soy padre, y la cosa me merece escanear el horizonte temporal. Pero no contemplo tal cosa. Me explico:

Por un lado, dice un amigo con mucha experiencia en esto de la gestión ambiental que la legislación ambiental española va por delante de la ordenación del territorio. Por tanto, esa ordenación territorial se debe hacer en base a normativa y objetivos de bien común ambiental. A partir de esa ordenación, bien ambientada ella, se decide qué infraestructuras son procedentes, dónde, y cuándo. Algo así como el inverso del nombre de la nueva consejería astur, o 1 / consejería.

Por otro lado, los nombres de las administraciones no dictan la política. Incluso si la nueva consejería llevase el “medio ambiente” por delante, no sería muy optimista, al comprobar que las personas implicadas son las mismas: idéntico máximo dirigente político, mismo subordinado del máximo dirigente (el consejero es un clásico del PSOE asturiano, al que no le conozco vocación ni competencia ambiental específica), similar organigrama de direcciones generales (basadas en cargos de confianza política – no ambiental – del máximo dirigente), y ningún incremento de recursos invertidos.

Ese incremento de recursos ambientales, ausente, demostraría una “potenciación de Medio Ambiente”: potencias la financiación disponible para incorporar personal que se ocupe de medio ambiente, potencias la financiación de programas de seguimiento y vigilancia de medio ambiente. Y si de paso potencias el cumplimiento de la normativa ambiental existente, te sales.

No, Clarice; en Asturies no se salen.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.