Sostenibilidad sostenible

Por Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 4 min

Hace unos días participé en el acto equivocado. No es que se equivocara el acto, no; al fin y al cabo los actos dependen de los que intervienen en ellos, de una u otra manera. Me equivoqué yo al asistir. Para intentar extraer algo incluso de la equivocación, pongo por escrito alguna idea y sugiero alguna lectura, al calor de aquel “El Lobo y la Ganadería Sostenible” (Tertulias en Llanes).

Me interesa especialmente desde hace años eso de la sostenibilidad, y por eso lamento el abuso del término: crecimiento sostenible, champú sostenible, casas sostenibles (menos mal). No es extraño, pasa a menudo cuando algunos conceptos importantes calan entre el personal. Y tampoco es cuestión de ponerse pedantes. No obstante, no será difícil acordar que para entendernos tenemos que conocer el significado de las palabras, y mantenerlo relativamente constante.

Entonces, ¿qué es sostenibilidad?

Por aquello de la profesión y el contexto, recomiendo la definición de Tilman y compañía, en un artículo ya clásico publicado en Nature [1]:

“We define sustainable agriculture as practices that meet current and future societal needs for food and fibre, for ecosystem services, and for healthy lives, and that do so by maximizing the net benefit to society when all costs and benefits of the practices are considered”

Visto así, no me extraña que la sostenibilidad sea presa fácil de los vendedores de humo; la idea se las trae. No obstante, está claro que no sirve para reemplazar a viabilidad, ya sea económica o de otro tipo.

Quizas el acto aquel pretendía precisamente hablar de viabilidad económica, en el contexto de explotaciones ganaderas y las dificultades que implica la presencia de lobos. Dado que los bichos muerden, y que las explotaciones pretenden ser rentables, no me parece extraño querer discutir de esas cosas. Lo que no entiendo es por qué no recae la tarea en personal capaz de analizar costes y beneficios, impuestos y subvenciones, tierra privada y tierra común, normativa regional y normativa europea, etc. Y en líneas más generales, me preocupa que personas preocupadas por la sostenibilidad ambiental y social caigan en falsas simetrías, y en consentir el juzgado por la parte.

Pero la idea era recomendar lecturas acerca de la sostenibilidad, sin dejar el ámbito de la ecología. Una de especial calado en mi opinión es una revisión a cargo de Joern Fischer y cia., con el sugerente título Human behavior and sustainability (comportamiento humano y sostenibilidad; GScholar encuentra el pdf) [2]. Siempre recomiendo el original mejor que los extractos, pero destaco algunas cosas: por un lado plantea un enfoque global de la sostenibilidad, ya percibido en la definición de Tilman; por otro, incide en equidad y justicia social como pilares necesarios en la gestión de recursos naturales; y no menos importante, incide en que no falta conocimiento, sino que a menudo se prefiere la alarma y el victimismo a aplicarlo.

Siguiendo en la misma línea pero concretando más, recomiendo otro artículo también encabezado por Fischer, Conservation policy in traditional farming landscapes [3]. Podríamos discutir si la España noroccidental es uno de esos paisajes agrícolas tradicionales, o si el término “tradicional” incluye un significado preciso, pero no aquí. Ese artículo lo recomiendo por como presenta el efecto desestabilizador e insostenible que las políticas agrarias europeas ejercen sobre prácticas a priori “tradicionales”, e históricamente sostenibles.

Y hasta aquí las sugerencias, que tampoco es plan de hacer una entrada salvaje, insostenible y descontrolada.

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Referencias
1. Tilman D, Cassman KG, Matson PA, Naylor R, Polasky S. Agricultural sustainability and intensive production practices. Nature. 2002;418: 671–677.
2. Fischer J, Dyball R, Fazey I, Gross C, Dovers S, Ehrlich PR, et al. Human behavior and sustainability. Front Ecol Environ. 2012;10: 153–160.
3. Fischer J, Hartel T, Kuemmerle T. Conservation policy in traditional farming landscapes. Conserv Lett. 2012;5: 167–175.

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