¿Quién puede conseguir que dejen las orlas supraforestales en paz?

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

¿Por qué seguir desbrozando zonas ocupadas por urogallos cantábricos? ¿Por qué talar y romper monte en las orlas supraforestales de la Cordillera? ¿Que beneficio se deriva de semejante barbaridad? No son preguntas retóricas.

DSC01381¿Quién autoriza, quién ejecuta? Con la excepción de alguna actuación suficientemente chulesca como para presumir con carteles, nunca es nadie. O, mejor dicho, siempre son otros “socios”, otros responsables.

DSC01383Si estás pensando que has visto “actuaciones” con peor pinta, lo comprendo. Yo también, estamos acostumbrados al “manejo de hábitat”. Ocurre no obstante que esto no es un concurso de disparates independientes, sino un descuento constante de refugio a urogallos y otras especies, de esas que no mueren de viejas. Un goteo constante de frenazos a la recuperación forestal, en un paisaje en el que los bosques se agarran a los altos porque abajo ya estamos nosotros (mal de muchos, epidemia1). Frenazos a la sucesión ecológica (esa que aquí apunta a los abedulares, hayedos y robledales) que se suman a los miles de hectáreas que arden cada año.

Ocurre también que las fotos de arriba, tomadas estos días en el norte de León, corresponden a una zona con ocupación reciente de urogallos. Para alguien con intención de conservar el puñado de bichos que quedan en el occidente, la mera sospecha de su presencia serviría para evitar cualquier molestia. Pero no es necesario sospechar; en esa zona, entre 2009 y 2011 y a un planeo de las fotos, identificamos 14 machos y 4 hembras, más 3 individuos a los que no pudimos asignar sexo (ver métodos aquí). Esos individuos identificados son números mínimos2.

¿Por qué seguir con esas prácticas? Ni idea. Lo más que puedo reiterar aquí es alguna razón por la que no, en caso de que el mero hecho de espantar los pájaros con las herramientas no fuera suficiente.

Me limito a lo más directo, sin entrar en consideraciones más generales, o sobre otras especies. Supongo que, razones retorcidas aparte, toda esta historia de los desbroces viene de la vieja asociación urogallo – cantadero, originariamente propia de cazadores, y ahora en manos del “turismo de observación”. Y sí, las zonas de cortejo y exhibición – los cantaderos – son importantes en una especie poligínica y con monopolización de cópulas por machos dominantes. Pero el año tiene cuatro estaciones, especialmente en esos altos de la Cordillera. Lo que un animal, humano y no humano, necesita una mañana de mayo no tiene por qué ser lo mismo que durante una noche de Enero, a 1500 m s.n.m. Lo que necesita un macho de urogallo para promover sus genes egoístas no es lo mismo que necesita una hembra para que los pollos ganen hasta 3 kilos en tres meses. Y por eso no usan siempre los mismos hábitats, y por eso no los usan a la vez3.

Una y otra vez parece necesario reiterar estas cosas; aparentemente no sirve de nada que vayamos sabiendo más cosas de una población, eso sí, difícil de estudiar. ¿Que inercia rodea a la especie, o a los altos de la Cordillera, para tirar a la basura lo que sabemos y el principio de precaución, en beneficio de lo que no se sostiene?

Yo no sé si cuando fueron a cortar esos abedules había pájaros mirando, ni si salieron corriendo o volando. Pero sí me gustaría saber quién puede evitar que vuelva a ocurrir.

[1] Sandel B, Svenning J-C. 2013. Human impacts drive a global topographic signature in tree cover. Nature Communications 4. http://www.nature.com/ncomms/2013/130924/ncomms3474/full/ncomms3474.html
[2] Estamos a disposición de los gestores que quieran conocer estos números con detalle, más allá de los informes de muestras recogidas, entregados tras las campañas de campo.
[3] Bañuelos MJ, Quevedo M, Obeso JR. 2008. Habitat partitioning in endangered Cantabrian capercaillie Tetrao urogallus cantabricus. Journal of Ornithology 149:245–252.

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8 respuestas a ¿Quién puede conseguir que dejen las orlas supraforestales en paz?

  1. Druk dijo:

    Le sugiero que se documente en esta web: http://lifeurogallo.es/es
    Si tiene alguna duda, consulte directamente a la SEO, que se lo explicará con pel… plumas y señales.
    Y enhorabuena por la primera respuesta (esta) a una entrada.

    • No sé si entiendo el comentario. Si el consejo quiere decir que me documente a base de lo recogido en el enlace, no estamos de acuerdo acerca de qué constituye información contrastada / repetible. Si el comentario incide en que SEO / Birdlife puede conseguir que se dejen de destrozar orlas, me alegra mucho leerlo.

  2. jesus dijo:

    Desde el punto de vista de la gestión silvicola por las fotos no parece una actuación desacertada. ¿Se ha realizado en una época sensible para la especie? ¿o simplemente crees que es desacertada porque cualquier acción en habitat de urogallo crees que es perjudicial?

    • No se me ocurre qué puede ser acertado en esas fotos. En cualquier caso, no se trata de que “cualquier actuación sea perjudicial”, que lo vengo oyendo mucho últimamente como forma de quitarnos a los críticos de en medio sin argumentar, pero sí diría que las actuaciones deben estar motivadas. En caso contrario estaremos de acuerdo que no hablaríamos de gestión, sino de ruleta.

      En cuanto a intervenciones como las de la foto, en zonas altas de transición entre bosques y orlas, especialmente ricas en refugio y alimento, creo haber enlazado en la entrada algunos trabajos que las desaconsejan completamente. Y ya sé que habrá por ahí otros documentos que digan que la “gestión del hábitat” debe ser silvícola; si se quiere saber cuales deben servir de guía aún reconociendo la enorme incertidumbre, habría que comprobar cuales contienen datos de urogallos para sustentar las afirmaciones.

      Asumiendo por un momento que fuera sensato experimentar qué efecto tiene una manipulación de hábitat sobre determinada especie, las actuaciones deberían incorporar zonas con tratamientos + zonas control comparables. Y tras la ejecución, seguimiento. En caso contrario no hay forma de asignar causalidad a una respuesta.

      Gracias por comentar.

  3. José dijo:

    Hola Mario

    En primer lugar quería felicitarte por el blog, me gusta tu “versión de los hechos”. Al menos este blog y el de Naturaleza cantábrica me sirven para conocer qué se cuece en el Norte. La situación del urogallo me preocupa bastante, y buscando puntos de vista críticos di con tu blog. He leido la información que aparece en la página web del proyecto Life Urogallo cantábrico, y me he quedado igual que al principio: el urogallo cantábrico está en peligro de extinción, cosa que ya sabía antes de leer esos documentos. Me queda la sensación de que muy poco se está logrando, y el tiempo pasa rápido: sólo acciones puntuales (clareo de unas pocas hectáreas de hábitat para favorecer el desarrollo de arandaneras) sin efectos medibles sobre el urogallo, muchas reuniones y exposiciones, muchos voluntarios y colegios pasándoselo bien en el monte, elogios a las asociaciones de cazadores, etc. Pero ninguna buena noticia que muestre una tendencia positiva de la población de urogallo. “Durante el año 2014, el logro más importante que se ha alcanzado es la puesta en marcha del programa de reforzamiento poblacional con la suelta de tres hembras de urogallo cantábrico en el Parque Regional de Picos de Europa”. Ejemplares que han fallecido, con lo que el “gran logro” del año 2014 ha desaparecido. A esto me refiero. ¿Esto es todo lo que se está haciendo por el urogallo cantábrico?

    saludos

    • Gracias por el comentario, y el interés.

      Hasta donde sé, la respuesta desde las administraciones al declive de los urogallos cantábricos pasa por ese LIFE que comentas; no conozco otras medidas, otros planes (precisamente hace unos minutos me encontraba esto en la prensa http://www.dicyt.com/noticias/marcados-con-emisores-tres-nuevos-urogallos-en-leon-para-su-seguimiento).

      Una dificultad importante es la falta de evidencia directa de los motivos del declive. Da lugar a las frivolidades de gestión, aparentemente destinada simplemente a repartir fondos entre distintos colectivos. A esa dificultad añadiría la alucinante falta de cultura científica (por no añadir democrática) en las administraciones, que desprecian la más básica teoría ecológica. Esos conocimientos generales podrían guiar las actuaciones en ausencia de datos concretos de la población cantábrica.

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