Vieja conservación, nueva conservación. Sólo conservación.

Por Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 11 min
Queda larga, sí.

Érase una vez el clásico de M. Soulé What is Conservation Biology? (Google Scholar encuentra copias en pdf)1. Algo así como un decálogo de intenciones de la Biología de la Conservación, formulado hace tres décadas. Fue esa una propuesta de principios funcionales y éticos de la disciplina, de gran penetración por la profundidad y oportunidad de la síntesis. Desde entonces, la Biología de la Conservación ha crecido mucho, y alguno de los entonces principios éticos (normativos que decía Soulé) son ya funcionales (e.g. la relación biodiversidad- estabilidad, sensu Tilman). Posiblemente también se ha difuminado, para bien o mal. No vale con saber biología, sino que hay que saber también sociología, economía, comunicación, y publicidad. Diría que especializarse en cualquiera de esas disciplinas es un trabajo a tiempo completo2.

Tenemos por tanto un marco teórico y ético concreto. Sin embargo, a la vista de que las extinciones prosiguen y el estado de los ecosistemas empeora, era inevitable que a alguien se le prendiera la zarza, proponiendo cambiar el cuento, Caperucita. Cambio de paradigma, si nos ponemos un poco más pedantes.

Entra así en escena en 2012 una nueva propuesta, el What Is Conservation Science de P. Kareiva y M. Marvier. Y se prepara una bronca, una brecha entre la Vieja Conservación y la Nueva Conservación.

Charlábamos sobre La Nueva Conservación en el curso Principios de Biología de la Conservación, incluido en un máster de aspiraciones biotecnológicas y nombre imposible, en UniOvi. Bueno, yo sobre todo hablo allí de Vieja Conservación. No pretendo aquí hacer un análisis objetivo de La Nueva; no sé si eso es realmente posible cuando uno revisa asuntos complejos. Sin ir más lejos, hay que decidir por qué parte de la complejidad se empieza, y eso es subjetivo. La buena noticia es que las fuentes están disponibles o, cuando menos, citadas, para poder perseguirlas; una ventaja enorme que aportan los que deciden discutir en público, con argumentos.

Para repasar la brecha entre La Vieja y La Nueva, uso el artículo de Kareiva y Marvier enlazado arriba, epicentro académico de la propuesta, a la que se adhieren otros. Ya veis que el título – What Is Conservation Science – es muy parecido al What Is Conservation Biology de hace tres décadas; de hecho, construyen su nueva propuesta explícitamente como enmienda a la original de Soulé. Nueva v. Vieja.

Diría que la bronca y la brecha surgen en parte por el tono del artículo de Kareiva y Marvier, que suena bastante a “aparta viejo conservacionista, conservador, occidental, que te explicamos el juego desde el pragmatismo obligado del antropoceno”. Dicen:

…the major shortcoming of Soulé’s framing of conservation is its inattention to human well-being. In the traditional view of conservation, people play one of two roles: The vast majority of people are a threat to biodiversity, and a relatively small number—mostly Western biologists—act as biodiversity’s protectors and, one hopes, saviors

En otro ensayo publicado también en 2012, entiendo que sin el control de calidad de las revistas científicas, son mucho más explícitos, tirando incluso de argumentos ad hominen (es decir, atacando a la persona) en lugar de rebatir conceptos. Es una pena que los autores hayan elegido tono y afirmaciones innecesarios, porque ninguno son nuevos conservacionistas, ni parecen poder representar a sectores de la sociedad distintos de los occidentales, y seguro que además tendrían mucho que aportar.

No creo de todas formas que las broncas académicas sean malas: obligan a repensar, mejorar o incluso cambiar argumentos. Yo disfruté leyendo la potente respuesta de Soulé a lo que él denomina The New Conservation, así como otras contestaciones de otros ecólogos (What is the future of conservation?). Y veo más recientemente que la bronca sirve para que algunos partidarios de la Nueva Conservación intenten explicarse mejor.

¿Y de qué va entonces esa Nueva Conservación?

Algo así como dejar las trincheras y acostumbrarse a la dominación humana de los ecosistemas; dejar de pensar tanto en naturaleza, reservas, restricciones etc., e incorporar las necesidades humanas y los ecosistemas secundarios derivados de ellas a la película, para así ganar conservación y bienestar. No son ideas simples ni gente simple ni problemas simples; sólo resumo, y recomiendo leer los originales para contrastar mi resumen y formar opinión.

Decía que disfruté de la replica de Soulé porque, en líneas generales, la Nueva Conservación me parece poco más que una colección de trucos dialécticos, sin propuestas evaluables. Y esa es la otra parte de la bronca. Para ilustrarlo, me quedo arbitrariamente con algún recorte del artículo de Kareiva y Marvier; me ha costado dejar otros fuera (el subrayado en las citas es mio):

We revisit this question more than 25 years later and offer a revised set of core principles in light of the changed global context for conservation.

No creo justificado afirmar que el contexto global de la conservación haya cambiado como para justificar La Nueva. Las causas principales de pérdida de hábitats y extinciones son las mismas que hace 30 años; derivan de la explosión de la población humana (hay un importante y reciente trabajo publicado en PNAS, digerido aquí por uno de los autores) y, sobre todo, de la expansión de la huella ecológica. Por tanto, parece necesario distinguir entre aportar nuevas soluciones o propuestas, y reformular el contexto de la disciplina. No está al alcance de Kareiva y Marvier esa última tarea; serán en todo caso los logros científicos y sociales los que la vayan reconduciendo.

Although we share Soulé’s nostalgia and similarly hope that majestic species such as the wolves and grizzly bears of the United States will not be lost to extinction, we are also relatively certain that these species will never be as abundant and widespread as they once were. Some realism is in order.

Son realistas; por tanto los que han trabajado toda la vida en la Vieja Conservación – los nostálgicos – deben ser irrealistas. Truco. Por lo demás, las especies elegidas como ejemplo no guardan relación con la línea general de desoccidentalizar la biología de la conservación. Mejor habrían elegido un guacamayo sudamericano, o una de las múltiples especies de palmas de Tailandia, taxones en el camino de la deforestación tropical, derivada a su vez de la demanda occidental.

Forward-looking conservation protects natural habitats where people live and extract resources and works with corporations to find mixes of economic and conservation activities that blend development with a concern for nature

Aquí hay de todo. Mirando adelante (forward-looking) suena más activo y progresista qué mirando atrás, a pesar de no especificar que métodos de proyección usarán para evaluar el futuro. Identifican los hábitats naturales como aquellos de los que extraemos recursos, aunque no detallan a que modo de extracción se refieren, ni se adentran en el difícil asunto de fijar o discutir qué es natural; ni cuanta extracción cambiaría la etiqueta. Además, el guiño a las grandes compañías (corporations) no me resulta tranquilizador, ya que éstas no suelen distinguirse por su preocupación por la sostenibilidad ni por las poblaciones locales (los autores sí aportan algunos ejemplos positivos, y advierten sobre el lavado de cara o greenwashing). En cualquier caso, tampoco tiene nada de novedoso que ONGs en sentido estricto, pseudo-ONGs y quangos se alíen con grandes empresas o administraciones a fin de obtener financiación. Es relativamente habitual. Serán los participantes en esas ONGs los que juzguen si las alianzas permiten mantener los objetivos.

El mismo párrafo parece también asumir el desarrollo como algo inevitable, lo cual es más que discutible en el caso de las economías occidentales. En cualquier caso, me gustaría saber como es posible seguir desarrollando y a la vez mejorar la conservación de la naturaleza; esa sí sería una contribución revolucionaria.

¿Y por qué grieta se cuela entonces la Nueva Conservación? Se me ocurren algunas posibilidades, que presento en desorden:

Por un lado, entre los ponentes aparecen algunos científicos respetados y respetables del entorno anglosajón, conectados a The Nature Conservancy. Es decir, tienen músculo, y lo usan.

Por otro lado hay algunas ideas atractivas en el artículo. Sin ir más lejos, usan ideas de Elinor Ostrom, socio-economista laureada que propuso que comunidades locales controlarían mejor los recursos que explotan que las habituales estructuras verticales, centralizadas (~ estatales). Ostrom (hasta donde entiendo) contradijo la Tragedia de lo Común, aquello de que el abuso individual de un bien común, que se percibe ilimitado, lleva a la pérdida o deterioro de ese bien común (podría ser ir a urgencias sin necesitarlo, o llevarte todos los peces que puedas pescar).

Dicen Kareiva y Marvier de las propuestas de Ostrom:

The implications of these findings for conservation are profound. Instead of relying on national governments to impose restrictions or on the endless involvement of non-governmental organizations, sustainable conservation can be achieved by empowering local people to make decisions for themselves.

La conservación sostenible se puede conseguir trasladando el poder a las comunidades locales. Suena bien. Pero el caso es que Ostrom se ocupaba de sistemas socio-ecológicos, aquellos en los que las personas vivimos y extraemos recursos. ¿Como se traslada esa idea a aquellos sistemas de los que no extraemos gran cosa, o a las especies indiferentes y molestas? ¿Se auto-impondrían las comunidades locales mesura en esos casos? ¿Lo hacen, lo han hecho? ¿Viene mediada la deforestación tropical por las comunidades locales? Por desgracia, Ostrom no está ya para preguntarle.

Tiran también de un cliché habitual a la hora de justificar determinadas actividades o posturas: no existe naturaleza prístina, por tanto no es posible conservarla. Llaman a la relajación, a aclimatarse a la nueva realidad, y eso siempre es más popular que llamar a la resistencia. Y citan algunos trabajos que miden esa falta de sistemas no impactados.

First, “pristine nature,” untouched by human influences, does not exist. Scientific assessments of the planet have shown that the effects of human activities are utterly pervasive (Sanderson et al. 2002, Halpern et al. 2008).

Pero escribo “miden” a posta: esos trabajos no pintan prístino frente a degradado, sino que cuantifican el impacto, usan números y mapas (e.g. Halpern et al. 2008). La dicotomía naturaleza intocada e intocable frente a degradada es falsa; en todo caso existirá un gradiente. También es falsa la percepción de que lo que está modificado ya no tiene arreglo; que un ecosistema sufra a día de hoy un impacto fuerte no implica que mañana no pueda recuperar al menos parte de su potencia. La conservación no es binaria. Nunca me ha parecido que los ponentes de la Vieja Conservación lo sean.

Para resumir mi impresión general de La Nueva – más allá de la falta de sustancia o los trucos – uso el título de otro ensayo provocado por ella: Humanity’s Domination of Nature is Part of the Problem: A Response to Kareiva and Marvier. Promover el problema – la explosión de la población humana – a la categoría de solución es una idea terrible, a no ser que sea genial. Y para considerarla genial, debería ser concreta, verificable.

Más recientemente, cuando ya tenía la entrada planteada, apareció una carta en Nature firmada por doscientos y pico autores: Working together: A call for inclusive conservation. Según uno empieza a leer, parece que intenta reconducir la bronca descrita arriba. Sin embargo, luego no me parece útil. Toca primero la falta de equidad de género y cultural en conservación:

Adding to the problem, in our view, is the issue that this dispute has become dominated by only a few voices, nearly all of them men’s. We see this as illustrative of the bigger issues of gender and cultural bias that also continue to hinder conservation.

Y llama después al consenso, pero sin decir cómo funcionaría:

we propose a unified and diverse conservation ethic; one that recognizes and accepts all values of nature, from intrinsic to instrumental, and welcomes all philosophies justifying nature protection and restoration, from ethical to economic, and from aesthetic to utilitarian

Es difícil negarse a tanta bondad. Pero diría que sólo se  publica en Nature por la cantidad  de autores, algunos famosos; no por el contenido. No la meneo más.

Termino, refiriéndome a las propuestas éticas (las funcionales de La Nueva no están concretadas). Los posicionamientos éticos de La Vieja me resultan más robustos, y no me preocupa que suenen líricos o utópicos. No creo que convenga dejar de lado la lírica, porque la realpolitik no va a dejar de lado la tecnocracia. Eso sí, La Vieja resulta más incómoda. Da más disgustos, y sobre todo reconoce que no hay mejora sin sacrificio (concepto clave en ecología y evolución). Seguramente los dos bandos de ese partido estarán de acuerdo en que el sacrificio necesario para mejorar la conservación no debe venir de los que menos tienen3.

Notas
[1] Los demonios del copyright me impiden enganchar de esta entrada copias de los artículos consultados. Alguno está publicado en abierto; otros se podrán encontrar buscándolos en Google Académico, especialmente hábil en encontrar copias personales que los autores cuelgan por ahí.
[2] La multidisciplinaridad no puede ser por tanto “ya me ocupo yo de todo”, sino cooperar con otros profesionales.
[3] “los que menos tienen” no debe ser un eslogan fácil para recaudar fáciles voluntades; debería ser objetivo. Ahora bien, ¿qué significa tener menos, vivir peor?

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