A la caza del urogallo

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

Leo estos días la enésima tontería, amplificada por una prensa regional necesitada de bufones. Mejor dicho, leo una repetición de la Tontería Original, porque lo que un tal Longo, diputado regional asturiano, grita estos días no es nuevo, ni original, ni tiene ninguna gracia: para conservar urogallos hay que cazarlos. Aprovecha el mencionado diputado que nosequé río no pasa por ninguna ciudad conocida para apuntarse al club de “tiro a la ciencia”; no, no, eso tampoco es original, ni gracioso; es sólo la moda dominante. Seguro que el personaje recurre a cataplasmas de ajo tibio con mostaza y pedo de burro cuando le duele la tripa. Se ocupa mejor que yo de ello una entrada de Naturaleza Cantábrica.

Bueno, el caso es que ese fraseo propio de los tiempos de Ötzi me ha recordado otra cosa relacionada con el pasado: ¿quién dijo primero que el urogallo cantábrico pintaba mal?

Ya se sabe que somos un país competitivo; recuerdo aquello de “soy español a que quieres que te gane” que me ponía del hígado. Y alguna vez me ha parecido que había cierta competencia por haber dado la primera voz de alarma; puede haber sido sólo mi impresión. Y el caso es que si queremos saber quién lo dijo primero, hay que mirar bastante atrás. Uno no pretende haber leído todo ni mucho menos, pero parece que al menos Garcia Dory hablaba ya en 1971 de declives alarmantes del 25% (no tengo la referencia original, pero así lo recogen Castroviejo et al. [1]).

Castroviejo et al. discuten los resultados de su trabajo de campo, y mencionan razones para el declive de los urogallos. Enumeran 3 (textualmente): 1- Tala de bosques naturales; 2- Errónea e irresponsable planificación de la época de caza; 3- la utilización masiva de venenos.

Parece que eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor” sólo funciona si no hay registros de tal pasado. O si no se miran los registros antes de subirse a la tarima. Espera, que me despisto pensando en chorradas; a ver que más decían Castroviejo, Delibes, Garcia-Dory, Garzón y Junco:

– En la página 61 de la publicación añosa, una frase llama mi atención: “En general se observa un aumento paralelo del número de capturas furtivas y del de “legales”. Sin embargo, tanto unas como otras comienzan a disminuir a partir de 1965, lo que puede ser indicador del decrecimiento de la población”

– Y en la 69: “Nuestra información demuestra una clara relación entre el decrecimiento del número de ejemplares y la actividad  de la caza deportiva”.

Para terminar, algunas de las recomendaciones de los autores, a los que imagino el diputado Longo también considera pseudocientíficos urbanitas:

– “Prohibición de la caza de urogallos en los próximos 10 años. La caza no debería ser autorizada nuevamente, si previamente no se demuestra un incremento real del número de ejemplares”

– “La utilización del veneno deberá ser abandonada, así como otras actividades que tienden a alterar el biotopo del urogallo cantábrico”. Mencionan aquí los autores que la desaparición de osos, lobos y águilas reales por el uso de dosis masivas de estricnina y cianuro liberaron a sus presas, zorros y jabalís, llevando a la “destrucción de un alto porcentaje de huevos y pollos de urogallos así como de otros pájaros que nidifican sobre el suelo”.

No seré yo el  que diga que las publicaciones de hace 40 años contienen toda la verdad. A pesar de que haya que recordar estas cosas, sabemos ahora mucho más que en los 70s, aunque desde luego no suficiente. Y sabemos más entre otras cosas porque partimos de una base, nos subimos a los hombros de gigantes para ver por encima de las ramas, oír por encima de los gritos.

Que los farsantes y mercachifles no nos quiten lo que hace mucho que sabemos.

 

Notas y referencias:

1- Castroviejo J, Delibes M, García-Dory MA, Garzón J, Junco E. 1974. Censo de urogallos cantabricos (Tetrao urogallus cantabricus). Asturnatura 2: 53–74

 

PS 2013.06.20, puede merecer la pena dejar aquí alguna noticia de prensa relacionada, que la hemeroteca a la larga ayuda.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a A la caza del urogallo

  1. Jotge Salas dijo:

    Muy buena reflexión, la retrocesión que estamos viviendo en el ámbito de la gestión del medio natural gracias a este tipo de visionarios es alarmante.
    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s