Conservación de ¿la Naturaleza?

Es ésta una entrada larga, posiblemente demasiado para este medio, e incluye referencias a las fuentes y lecturas adicionales [1].

Antes de empezar, el contexto: esta entrada va de conservación en espacios protegidos; no trato aquí los entornos poblados, zonas industriales, cultivos intensivos, etc. [2]

Mi propósito es abordar algunas preguntas alrededor de lo esbozado en el título. Sí, preguntas, porque ni la Naturaleza ni las sociedades humanas son simples y, por tanto, rara vez nos podremos acercar a ellas con respuestas directas (sin caer en el populismo). Me doy cuenta de que no corren buenos tiempos para pedir conservación, como no corren buenos tiempos para pedir educación y gasto social. Me doy cuenta también que es pertinente estos días aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores”. Pues precísamente escribo sobre esto porque no son buenos tiempos. 

¿Qué hay que conservar? 

¿Qué quiere decir el término natural, tan frecuente en las denominaciones de espacios protegidos en España? 

¿Se gestionan los espacios protegidos españoles para conservar naturaleza?

La respuesta a la primera pregunta es la más subjetiva; depende de la toma de posturas éticas y del nivel de información disponible acerca del foco de atención. Intentaré ilustrarlo más abajo.

La respuesta a la segunda admite también cierto nivel de subjetividad, aunque pienso que disciplinas como la Ecología y la Biología de la Conservación, entre otras, aportan mucho más consenso. También me acerco a ello más abajo.

La respuesta a la tercera es, citando a Hannibal Lecter, No, Clarice! Siempre hay alguna excepción, pero por eso reciben ese nombre. 

Conservación de la Naturaleza: es un concepto atractivo, tanto en su versión explícita como en variedades un poco más difusas, o más comerciales [3]. Incluso algunas grandes corporaciones, a priori interesadas en otros asuntos, lo incorporan a sus eslóganes publicitarios; supongo que tras consejo de los correspondientes asesores de imagen. Predicar destrucción de la Naturaleza se diría por tanto impopular. Sólo cargos políticos del uno al otro confín, cantando alegres en alguna proa, se permiten la imprudencia. Bueno, también se la permiten algunos empresarios tipo tarde-o-temprano-voy-al-trullo, ya lo verás.


Pero no debemos asociar atractivo con simple, con fácil. Conservación de la Naturaleza es un concepto complejo; si rascamos un poco, nos encontramos con multitud de interpretaciones. Especialmente cuando la unidad de conservación no es una especie individual, sino un ecosistema [4]. Intentaré explicarme apuntando a los ecosistemas terrestres, más que nada porque son los que la mayoría contemplamos con más facilidad, y los que más a menudo aparecen en la prensa.

Mientras las especies cambian esencialmente en tiempo evolutivo, tras el paso de numerosas generaciones sometidas a presiones selectivas, los ecosistemas terrestres cambian, y los cambiamos, mucho más rápido; en tiempo ecológico. Podemos contemplar esos cambios. Por tanto, cuando una especie concreta está en el punto de mira de la Biología de la Conservación, hay relativamente poco espacio para la duda sobre qué proteger: individuos de esa especie y aspectos claves de su ciclo de vida, con el fin último de conseguir poblaciones viables [5].

A la hora de conservar paisajes hay más follón (tomo la licencia de usar a partir de aquí el término paisaje, aunque sólo es la apariencia externa de un ecosistema).
Esa rapidez de cambio hace que los objetivos de conservación se difuminen. Cambian constantemente las referencias del estado de conservación deseado: las Shifting Baselines / Referencias Cambiantes ilustradas por el investigador en pesquerías Daniel Pauly [6].

We transform the world, but we don’t remember it. We adjust our baseline to the new level, and we don’t recall what was there
Trasformamos el mundo, pero lo olvidamos. Ajustamos nuestras referencias al nuevo nivel, y no recordamos lo que había antes

Referencias cambiantes ocurren por ejemplo en el binomio tradición y paisaje. El rápido ritmo de crecimiento de la población humana y el deterioro asociado de la Naturaleza puede llevar a pensar que el paisaje de los abuelos es el ideal de conservación. Sin embargo, los abuelos también modificaron el paisaje recibido de los tatarabuelos, que a su vez usaron y modificaron el paisaje anterior. Nos hemos olvidado de cómo era antes de que los Antiguos lo modificaran.

Cuando contemplamos una zona con pinta “de paisaje de los abuelos”, estamos seguramente ante un paisaje cultural. Según la definición UNESCO [7]:

Combined works of nature and humankind, [cultural landscapes] they express a long and intimate relationship between peoples and their natural environment
Resultado del trabajo combinado del hombre y la naturaleza, [los paisajes culturales] expresan una larga e íntima relación entre los pueblos y su entorno natural 

La media montaa

Esta imagen corresponde a un paisaje cultural, en Asturias.

Es el modelo de paisaje predominante en la Cordillera Cantábrica: vegetación mayoritariamente nativa, pero moldeada por la actividad humana; un paisaje potencialmente forestal, pero con una cobertura de bosque actualmente inferior al 25% [8]. Cualquier tipo de vegetación aparecerá en pequeños fragmentos, formando un mosaico complejo de tipos y formas; gran parte de lo que vemos son bordes entre esos tipos y esas formas. Si no tuviéramos fotos, hablaríamos de fragmentación de grano fino.

Llegados a este punto, alguien estará pensando ¡ei, eso es lo que yo quiero conservar! Y no me extraña.

Esos paisajes culturales resultan a menudo agradables, sobre todo comparados con el entorno urbano o con los polígonos industriales. Pueden implicar además que en ellos se mantienen actividades propias de la vida rural, o determinados sectores económicos, o productos apetecibles.

Acabamos de topar con la subjetividad anunciada alrededor del ¿Qué conservar?

Sí, subjetividad porque los abuelos de unos y otros habrán modificado más o menos el paisaje; los abuelos ganaderos lo modificarían de una forma, los madereros de otra. Incluso otros abuelos, ya en entorno urbano, perdieron el contacto con -e incluso el interés por- el paisaje. Y subjetividad porque además el paisaje de unas zonas u otras del planeta se recupera a distinta velocidad en función del contexto abiótico (suelo, temperatura, precipitación etc.), y del tipo e intensidad de la perturbación previa.

En esa línea, no disponemos entonces de una respuesta común, ni medianamente objetiva, a la pregunta qué hay que conservar. Si quieres prados buscarás, siempre refiriéndome a la Iberia Eurosiberiana, un paisaje muy manejado con escasa cobertura de matorral. Si quieres muchos brezos -porque te dedicas a la miel, por lo que sea- querrás manejar para obtener ese paisaje. Si te gustan las perdices pardillas, zonas abiertas; si lo tuyo son los pitos negros, bosques con madera muerta. Si quieres un poco de cada para que nadie se enfade, OK, pero entonces tendrás menos perdices y menos pitos negros.

El conflicto de intereses está servido; avivado además por las diferentes trayectorias, las diferentes culturas de los sectores implicados, y la resistencia asociada a ellas [9]:

In nearly all matters the human mind has a strong tendency  to judge in the light of its own experience, knowledge and prejudices rather than on the evidence presented [Beveridge].
Casi siempre la mente humana muestra una fuerte tendencia a juzgar en base a su propia experiencia, conocimiento y prejuicios en lugar de en base a la evidencia presentada.

The management paradigm fails when confronted with complex problems where there are no clearly defined objectives and a plethora of mutually contradictory approaches [Ludwig]
El paradigma del manejo falla cuando enfrenta problemas complejos, en los que no hay objetivos claramente definidos y sí multitud de aproximaciones contradictorias

Lo único común a esos paisajes culturales es que, si cesa la manipulación que los mantiene, el manejo, cambian al ritmo y en la dirección determinados por la sucesión ecológica [10]. Los prados de siega verán llegar el matorral; el matorral facilitará y verá llegar a especies arbóreas; los bosques verán como las tormentas y otras perturbaciones ambientales crean claros de tamaño variable, en los que dominarán temporalmente herbáceas y matorrales; los cambios climáticos a medio y largo plazo reemplazarán unas especies por otras [11]. El resultado de la sucesión ecológica es un paisaje natural, aunque el término “resultado” no implica un paisaje estático.

Serrapa
Esta imagen no corresponde al ideal de paisaje natural, pero los puntos intermedios dan a veces más juego. La imagen corresponde a una zona de la Cordillera Cantábrica que, como la mayoría de ese territorio, muestra señales significativas de uso y cambio del paisaje por el hombre desde hace ~2500 años [12].

En la zona donde se tomó la imagen el uso es actualmente muy leve. Lo que vemos por tanto es el aspecto propio de la transición del paisaje cultural al natural. Esa transición, avanzada en este caso, es a veces presentada como heraldo de las fuerzas del Averno: se cierra el monte, se ensucia el bosque, se pierden los praos. O a veces incluso se rodea la idea de un falso aspecto técnico, invocando por ejemplo términos como “salud del monte” o “maleza”. No, ni el Averno ni la salud tienen nada que ver con esto; sólo es recuperación del paisaje tras la perturbación. Dales agua, luz y nutrientes minerales y las plantas crecen. Tanto las que apetecen como las que no.

image

¿Dónde encontrar entonces una línea de referencia en conservación, una lengua común?
Hace ya bastante tiempo que en Biología de la Conservación destaca la necesidad de fijar como objetivo un paisaje natural, próximo al que se encontraron los primeros pobladores humanos al subir a aquel cerro, al entrar en aquel valle.

¡Bam! Aquí empiezan normalmente las descalificaciones, los nervios.

Una vez más, no es un asunto simple. Incluso dentro del ámbito meramente académico, existe debate sobre cómo fijar objetivos [13].

natural_imperative

Ya decía que la segunda pregunta admitía cierta subjetividad. El caso es que conocemos la que ha caído en los últimos ~200 años; una avalancha de cambios derivados del crecimiento de la población humana que definen incluso un nuevo periodo en la historia del planeta – el Antropoceno. Conocemos que hay muchísimos taxones amenazados, directa o indirectamente por esa expansión humana [14]. Conocemos en definitiva que hay todo un cuerpo de información al respecto, y además está disponible ahí fuera, esperando y creciendo.

6th_mass_extinct

Conociendo todo eso, el rango de subjetividad disponible es mínimo. La opción a la hora de fijar objetivos de conservación en áreas protegidas es disociar conservación de la naturaleza de las actividades humanas, especialmente las extractivas. Es el hombre, no la Naturaleza, el que necesita o desea actividad humana. Por cierto, esa disociación está implícita incluso en la definición UNESCO de paisaje cultural, reproducida arriba. Insisto, no hablo de prohibiciones, sino de no incluir el uso del territorio por el hombre como necesario para la conservación de la Naturaleza.

whatisnaturalOtra cuestión es que sea fácil saber qué tipo de paisaje era ese que diríamos primigenio, prístino ¿Qué veríamos en un determinado ecosistema terrestre si levantáramos el pie del pedal de manejo, de perturbación antrópica? Fácil no es, posible sí. A ello se dedican no pocos botánicos, ecólogos, geólogos, zoólogos etc. [15].

Es de dominio público que los paleontólogos reconstruyen e interpretan faunas pasadas a partir de fósiles. Pero no hay fauna sin flora, y creo que es menos conocida la actividad de investigadores capaces de describir qué formas vegetales estaban presentes en el pasado de un territorio, y estimar la cobertura relativa de cada una de ellas. Lo hacen a partir del polen fósil presente en los sedimentos, entre otras técnicas.

Nos dicen, por ejemplo, qué productores primarios dominaban el paisaje justo tras el último máximo glacial (~11000 años antes del presente), o en el Holoceno medio (~ 6000 años AP), cuando la marca del hombre no se aprecia todavía en el paisaje, y la temperatura y precipitación medias anuales eran similares [16].

Y otros investigadores nos dicen también que antes de existir el manejo, por ejemplo en la Cordillera Cantábrica, ya estaban por ahí todas esas especies que ahora se usan para justificarlo [17]. Sí, incluso aquellas que ahora parecen necesitar políticas contradictorias de manejo de hábitat.

Recapitulando, no es lo mismo conservar un determinado paisaje que conservar naturaleza. ¿Qué versión es la deseable?

Pienso que, en líneas generales, los espacios públicos protegidos deben aspirar a ser naturales; deben recuperar una naturaleza lo más salvaje posible, dentro de la incertidumbre inherente de reconstruir lo que (en España) no hemos visto. Es la única forma de trascender la conservación monoespecífica, en la que la gestión de A puede perjudicar a B. Es además la única forma de que aquello de sostenible sea algo más que un eslogan; el planeta contiene ya bastante territorio completamente humanizado [18].

Esa naturaleza salvaje no es la versión de la inmensa mayoría de los espacios protegidos españoles. De hecho, la tan valorada calificación de Reserva de la Biosfera declara un enfoque esencialmente de gestión sostenible, de manejo. Esa es la versión dominante en España.

Sea cual sea la opción de la sociedad, de todos los que votan y pagan, lo que no me parece opcional ni subjetivo es que en el S XXI deben identificarse y justificarse los objetivos de conservación en las redes de espacios públicos protegidos. Tampoco me parece opcional que la gestión de los mismos sea consecuente con los principios fundacionales. Sin trampas.

Si la sociedad pretende conservar un paisaje cultural, i.e., humanizado, porque en tal espacio protegido vive gente, porque interesa mantener una actividad económica etc., dígase y documéntese claramente por qué y cómo. Y que ese espacio se denomine en consecuencia, para que todos sepamos de qué hablamos y a qué se destinan los impuestos que pagamos. Porque además de frenar constantemente a la Naturaleza, el manejo cuesta dinero. No creo que sea particularmente difícil; existen figuras de protección de ese estilo, en España y fuera de ella: paisaje protegido, lugar histórico, etc. Y si no existen, ¿qué problema hay en crearlas?

Si la sociedad pretende conservar Naturaleza, al grano. Los espacios protegidos deben proteger toda la comunidad biótica, no un sucedáneo conveniente, dietético de la misma. Conservación de la Naturaleza implica conservar todas las especies nativas de la comunidad. Todas. Implica además conservarlas ocupando su lugar en los procesos ecológicos: produciendo materia vegetal, descomponiendo y mineralizando materia orgánica, consumiendo plantas, polinizando, dispersando semillas, predando sobre los herbívoros y modificando su uso del territorio, consumiendo carroña, etc.

Lo que no es posible es quedar bien con todo el mundo. Nunca funciona. ¿Por qué no tomar decisiones basadas en argumentos transparentes, y explicarlas adecuadamente?


Notas y referencias:

  1. Sé que no es común cargar blogs con referencias. Así y todo suelo hacerlo, y especialmente en este caso, porque no me gusta esa impresión de que todo se reduce a “yo opino, tú opinas, y a ver quién mea más lejos”. Utópicos siempre; indocumentados, el menor tiempo posible.
  2. No se me pasa que algunos espacios protegidos incluyen núcleos rurales, y que en ese caso se regulan zonas con distinto tipo de gestión.
  3. protección del medio ambiente, conservación de la biodiversidad, conservación del patrimonio natural, conservación de los servicios de los ecosistemas, etc.
  4. Conjuntos reconocibles de especies animales y vegetales (entorno biótico) y el medio físico en el que habitan y con el que interaccionan (entorno abiótico)
  5. Poblaciones capaces de subsistir sin ayuda externa por un periodo de tiempo relativamente largo; a menudo la viabilidad de las poblaciones se comprueba a 100 años
  6. Pauly D. 1995. Anecdotes and the shifting baseline syndrome of fisheries. Trends in Ecology and Evolution, 10, 430; Daniel Pauly: The ocean’s shifting baseline [Charla de 9 min, disponibles subtítulos en español, acceso 2012-08-03]
  7. UNESCO / World Heritage Centre – Cultural Landscape [acceso 2012-08-01]
  8. García D et al. 2005. Fragmentation patterns and protection of montane forest in the Cantabrian range (NW Spain). Forest Ecology and Management 208; Díaz-González TE y Vázquez A. 2004. Guía de los bosques de Asturias. Trea
  9. Beveridge WIB. 1957. The art of scientific investigation. New York, Norton [dominio público, en Internet Archive]; Ludwig D. 2001. The Era of Management Is Over. Ecosystems 4. DOI: 10.1007/s10021-001-0044-x
  10. Rodríguez J. 2010. Ecología. 2a edn. Pirámide
  11. Ilustro y simplifico sólo una sucesión ecológica propia de la zona eurosiberiana de la Península Ibérica. Hay infinidad de posibilidades correspondientes a otros contextos
  12. Muñoz-Sobrino C et al. 1997. Upland vegetation in the north-west Iberian peninsula after the last glaciation: Forest history and deforestation dynamics. Vegetation History and Archaeobotany, 6. DOI: 10.1007/BF01370443; López-Merino L et al. 2011. Two hundred years of environmental change in Picos de Europa National Park inferred from sediments of Lago Enol, northern Iberia. Journal of Paleolimnology, 46. DOI: 10.1007/s10933-011-9546-5
  13. Anderson JE 1991. A Conceptual Framework for Evaluating and Quantifying Naturalness. Conservation Biology, 5. DOI: 10.1111/j.1523-1739.1991.tb00148.x; Angermeier PL. 2000. The natural imperative for biological conservation. Conservation Biology, 14. DOI: 10.1046/j.1523-1739.2000.98362.x; Povilitis T. 2001. Toward a robust natural imperative for conservation. Conservation Biology, 15. DOI: 10.1046/j.1523-1739.2001.015002533.x
  14. Barnosky et al. 2011. Has the Earth’s sixth mass extinction already arrived? Nature, 471. DOI: 10.1038/nature09678; Crutzen PJ 2002. Geology of mankind. Nature, 415. DOI: 10.1038/415023a; Turvey ST. 2009. Holocene Extinctions. Oxford University Press, USA
  15. Willis KJ, Birks HJB. 2006. What is natural? The need for a long-term perspective in biodiversity conservation. Science, 314. DOI: 10.1126/science.1122667; Jackson ST. 2007. Looking forward from the past: history, ecology, and conservation. Frontiers in Ecology and the Environment, 5
  16. Modelos paleo-climáticos disponibles en Paleoclimate Modelling Intercomparison Project [acceso 2012-08-03]
  17. Tyrberg T. 1998. Pleistocene Birds of the Palearctic: A Catalogue. Nuttall Ornithological Club, Cambridge, MS
  18. Noss RF et al. 2012. Bolder Thinking for Conservation. Conservation Biology, 26. DOI: 10.1111/j.1523-1739.2011.01738.x
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13 respuestas a Conservación de ¿la Naturaleza?

  1. Anonymous dijo:

    Muy bueno, as usualXurde

  2. Rubén dijo:

    Sobre este tema y en castellano es sin duda lo mejor que leí en mucho tiempo. Espero que logre calar en muchas mentes.

  3. Muy buena esta entrada Mario, muy claro y muy bien expresado. Lo comparto.

  4. Anonymous dijo:

    Muy interesante y bien desarrollado. Gracias por escribirlo y enhorabuena.Xulio

  5. ASHEGA dijo:

    Hola Mario,muy bueba presentacion de un gran problema de conservacion. Contestando a tu ultima pregunta, pues porque el "gestor" no es un gestor, o si lo es tiene por encima suyo a alguien que decide, y que se rige por ciclos poco naturales de 4 años, en los que cuentan los "resultados" (eso habria que discutirlo) a cortisimo plazo, y no los planteamientos a medio-largo plazo que son los que habria que utilizar.Un saludo,Cesar

  6. Gracias por leer semejante sábana, y comentar. Comparto la necesidad de gestión menos politizada y a más largo plazo. Estaría bien que los técnicos (no burócratas) tuvieran tiempo para adquirir y desarrollar experiencia en áreas concretas de gestión, sin vaivenes, sin consignas.La verdad es que me cuesta ver qué resultados van a consegir los de los "ciclos cortos" siguiendo las políticas recientes y habituales en la Cordillera, de espaldas a la conservación y a la ciencia. Entiendo que los resultados a los que te refieres son votos, pero los sectores supuestamente favorecidos por recientes sinrazones dudo que aporten muchos. Y esas sinrazones cuestan votos de otros sectores, particularmente cuando se les trata de engañar.

  7. Anonymous dijo:

    Cuando los políticos y no los técnicos tienen en sus manos la gestión, no se puede esperar nada bueno. Me desilusiona haber comprobado que organizaciones ecologistas anteponen sus intereses políticos (el quedar bien, eludir responsabilidades)a la consevación y defensa de especies, fin para la que teoricamente fueron creadas. Poco se puede esperar del hombre. No vemos más allá de los 50 o 60 años de los que nos acordamos.Muy buen escrito. Gracias

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