Por qué lo llaman biodiversidad cuando quieren decir queso

Se diría que el queso, ese derivado de la leche producido del uno al otro confín, estuviera en crisis. Se diría que no es suficientemente bueno sin ir acompañado de otras bondades.

No lo creo; no tengo la sensación de que el personal haya renunciado a consumir esos quesos tan buenos que hay por ahí. Todavía ayer observé en casa de un amigo tan perroflauta conservacionista como yo, o más, dos variedades. En mi nevera hay otras tres. Aunque la muestra aquí reflejada no llega siquiera a anecdótica, creo que sirve para ilustrar por donde quiero empezar: el queso mola, y está ahí para quedarse.

No se explica entonces por qué, de un tiempo a esta parte, no basta con producir queso de calidad (o carne, o miel, o vino), sino que además hay que preservar o incluso incrementar la biodiversidad.

Es como si el colectivo de empresarios del sector hubiera recibido, de un tiempo a esta parte, un notable toque de sensibilidad conservacionista. Tan probable es que alguno de ellos siempre tuviera esa sensibilidad, como es improbable la sinceridad de la conversión súbita y homogénea. No, yo más bien creo que todo esto de que el queso es bueno para la conservación de la biodiversidad, o del paisaje que conocieron los abuelos, o incluso de algún gran mamífero, es idea de algún spin-doctor, cool-hunter, mi_blackberry_es_mi_oficina.com. Pamplinas, que decía mi abuelo.

Lo que no creo es que el experto en marketing haya advertido a sus clientes – los productores de viandas – que esa misma trampa buenrrollista de promover la biodiversidad al cepillarse una cuajada con miel de brezo, la van a usar otros. La compañía maderera que declara que talar el monte incrementa la biodiversidad; la compañía minera que declara que su explotación creará nuevos nichos ecológicos, rebosantes – si, si, eso – de biodiversidad. Es entonces cuando la trampita comercial empieza a apestar. Y empieza además a perder eficacia: si todo promueve la biodiversidad, no hay diferencia entre productos (si, claro, como ocurre con la excelencia).

Producir buen queso es bueno para – idealmente – ganarse la vida y el aprecio de los consumidores. Ni el queso ni la carne roxa se inventaron para conservar osos, urogallos o prados floridos; son alimentos y actividades económicas. Yo personalmente seguiré consumiéndolos. Eso si, no trago con ruedas de molino; discrimino rápidamente cuando me entero de que un productor vende humo ambiental además de vender su producto. Y más rápidamente aun cuando ese supuesto incremento de la biodiversidad vía queso se dice incompatible con la presencia de una u otra especie en los terrenos públicos y protegidos.

Y no soy el único.

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Una respuesta a Por qué lo llaman biodiversidad cuando quieren decir queso

  1. trucha dijo:

    "producir humo ambiental" (me encanta)..los hombres grises siempre haciendo de las suyas..

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