El lobo y las ovejas (de Dall)

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

Son un clásico en los libros de texto de ecología los datos sobre la población de carneros de Dall (Ovis dalli) del Parque Nacional Denali, en Alaska.

ARKive species - Dall sheep (Ovis dalli)

Esos datos los recogió Adolph Murie por encargo del National Park Service de Estados Unidos, a principios de los 40 del siglo pasado; los publicó en el también clásico The Wolves of Mount McKinley (1944), de libre acceso en Internet.

Se convirtieron en un clásico de la ecología porque Murie reconstruyó la estructura de la población1 de carneros de Dall a partir de la edad de los individuos muertos; concretamente de sus cráneos, de los que utilizó algo más de 600. ¿A qué fin? Para aclarar, por encargo del USA Park Service, la relación entre los carneros de Dall y los lobos de Mount McKinley / Denali.

Supongo yo que los chicos del Park Service de aquellos días sabían de sobra que la relación  entre los lobos y los carneros no era particularmente amistosa; sabrían de sobra que carneros y lobos mantenían – mantienen – una relación presa/predador, en un ecosistema boreal en el que la red trófica  -quién se come a quién- se teje con interacciones escasas pero intensas.

Así y todo, cuenta Murie que el objetivo de aquellos gestores era saber si tenían que preocuparse por el impacto predador de los lobos sobre los carneros, si habría que controlar2 a los lobos. Sí, sí, suena familiar; es un término que me molesta especialmente, por engañoso. Así y todo, creo que hay que valorar de aquellos gestores que plantearan una pregunta, en lugar de dictar una sentencia, y que contrataran a un tipo para responderla; entre otras cosas porque dictando la sentencia a priori, en base a una u otra fe, se habrían ahorrado el sueldo del investigador, de Murie en este caso.

El texto de Murie es historia natural, lleno de observaciones de campo. Eso sí, historia natural con abundantes perlas de interpretación, y apuntes sobre la gestión de parques en la época (donde había parques y gestión, claro). Destaco y anoto algunas frases, pero recomiendo la lectura del original, breve y sencillo. Escribe Murie (en azul el original, en negro mi traducción):

There is a wise provision of long standing in the policy of the National Park Service that no disturbance of the fauna of any given national park shall be made until a proper scientific appraisal of the question has been made

Hay una antigua y sabia disposición en la política del National Park Service indicando que no se debe perturbar la fauna de un parque nacional hasta que se haya llevado a cabo una evaluación científica apropiada del problema

El estándar español actual, al menos juzgando por el Parque Nacional de Picos de Europa, o los impulsos irresistibles de “actuación” de algunas administraciones y ONGs, podría formularse mejor como:

No realizar una evaluación científica apropiada hasta que la actuación en cuestión se haya llevado a cabo – y entonces ya no será posible la evaluación científica del efecto de la actuación.

Otra frase jugosa de Murie, recopilando en 30 y pico palabras ecología, coevolución y gestión, dice:

Since the caribou and the wolf (and also the sheep and the wolf) have existed together for many centuries, it is not surprising that under wilderness conditions the two species are well adjusted to each other

Dado que caribús y lobos (igual que carneros y lobos) han coexistido durante muchos siglos, no es sorprendente que en condiciones prístinas3 ambas especies estén bien ajustadas entre sí.

Dicho de otra manera, a no ser que exista una perturbación antrópica, que de lugar a un desajuste en la relación predador / presa, no debería ser necesario controlar nada. Y en caso de existir tal perturbación antrópica, ¿no debería ser discutida y solucionada en primer lugar? En caso contrario, se pueden matar predadores pero la causa original seguirá actuando, alimentando el bucle de despropósitos. Se me viene a la cabeza alguna situación actual en la que predadores son señalados como responsables del declive de poblaciones de presas. ¿Desde cuando esperamos que mueran de viejas? Para otro momento…

Y la última de Murie por mi parte la extraigo de las conclusiones del libro / informe:

It appears that wolves prey mainly on the weak classes of sheep, that is, the old, the diseased, and the young in their first year. Such predation would seem to benefit the species over a long period of time and indicates a normal prey-predator adjustment in Mount McKinley

Los lobos predan sobre los carneros débiles, es decir, viejos, enfermos, y los juveniles de primer año. Tal predación parece beneficiar a la especie a largo plazo e indica un ajuste predador-presa normal en Mount McKinley.

Era 1944. No da la sensación de que este hombre tuviera muchos pelos en la lengua, ni que escribiera para asegurarse otro contrato, dando a los de los rifles lo que querían. Igual por eso su nombre devino en clásico, y seguimos leyendo su trabajo en el S XXI.

En condiciones normales, a estas alturas de la lectura alguien argumentaría que claro, que el bueno de Murie sería otro de esos sesudos científicos sin el conocimiento profundo del medio propio de tipos duros camperos, un científico sentado en su despacho de la city, acorralando subvenciones y leyendo poesía. Un urbanita, un gafapasta, vaya. Pero para sostener ese argumento ante una audiencia crítica -otro tipo de audiencia no me interesa a no ser que esté compuesta por niños- creo que habría que quemar antes los libros, y cortar el acceso universal a Internet.

No, eso no va a pasar.

¿Dónde quiero ir a parar? A ningún sitio, no hay parada a la vista; simplemente incidir en que, a pesar del progreso en muchos aspectos, la gestión y discusión sobre conservación de la naturaleza en España permanece en penumbra, retrocediendo a tiempos precolombinos, y cediendo la batuta a los que compran la tinta por barriles. O a los que amenazan con quemar el monte, o con entregar sus 700 votos al mejor postor la próxima vez.

No se me ocurre más respuesta que seguir estudiando la naturaleza, seguir leyendo, y contárselo a la gente joven dispuesta a escuchar. A ver si cambia la marea.

1Buscaba saber la proporción de jóvenes, viejos o individuos de edad intermedia en la población, y su condición física en el momento de la muerte, estimando así que tipo de individuos soportaban mayor mortalidad.
2El uso del verbo “controlar” por el Park Service era tan eufemístico como el uso actual por las administraciones españolas: significa matar bichos. Como decía el personaje de Henry Fonda en Hasta que llegó su hora / Once upon a time in the West, “callan mejor cuando mueren”.
3No me parece que el diccionario RAE contenga ningún término que sirva de traducción directa a wilderness, término este que combina estado del ecosistema y gestión del mismo; mi traducción tiene por tanto algo de interpretación.

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3 respuestas a El lobo y las ovejas (de Dall)

  1. Rubén dijo:

    Da gusto leerte! Cuando la ciencia y el razonamiento se convierten en poesía…

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