Sobre intercambios demográficos en urogallos cantabricos

Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 3 min

Recientemente salia publicado un trabajín en el que unos cuantos nos preguntábamos si los posibles núcleos locales de urogallos, al menos tal y como los percibimos los humanos, mantenían conexión efectiva entre ellos. La Oficina de Comunicación de la Universidad de Oviedo se hacía eco del trabajo, en español. Y Juanma Pérez de Ana traducía también el resumen.

Apunto aquí alguna cosa que seguramente quede difuminada en resúmenes, y más aún en las interpretaciones de los mismos en prensa, siempre mucho más rápida, inmediata. Y es que los resultados en trabajos de investigación son casi siempre progresivos; adiciones pequeñas al cuerpo general de conocimiento existente, no sustituciones del mismo. Incluso cabe perfectamente la posibilidad de que las adiciones sean incorrectas, y deban ser sustituidas tras el escrutinio o trabajo posterior. Siempre que pienso en estas cosas me vienen a la cabeza un par de fragmentos de Leonard Cohen (ojalá que su poesía me aceche siempre):

And love is not a victory march, it’s a cold and it’s a broken Hallelujah [El amor no es marcha victoriosa, sino frío y roto Hallelujah]

There is a crack in everything. That’s how the light gets in [Hay grietas en todo. Así se cuela la luz].

A lo que iba, que me atrapa la dispersión: los resultados se refieren a un área de estudio concreta, elegida porque desde que empezamos a arrimarnos por allí hace varios lustros (con Alberto Fernández, Bea Blanco y Adán Abajo, entre otros), nos parece que mantiene una dinámica distinta al resto del rango de distribución de la población cantábrica de feisanes. Elegida también porque para un proyecto como el que llevábamos entre manos no nos valían las ausencias: sin muestras no había resultados. Necesitábamos presencia suficiente de pájaros, no esporádica. Ese área de estudio, bien mapeada en la figura 1 de una publicación anterior de libre acceso, cuenta con una cobertura forestal muy superior a la de otras zonas altas de la Cordillera Cantábrica. Incluye además bosques mejor conservados, seguramente porque nunca han sido particularmente accesibles (esto merecería más vueltas, a ver si hay manera).

Por tanto, la línea esencial de “mantenimiento de flujo genético suficiente”, para afirmar que los bichos nacidos en determinados núcleos locales siguen viéndose – íntimamente – con los nacidos en otros núcleos, se refiere sólo a ese área de estudio, y a su paisaje. Se refiere a que los pájaros nacidos en Las Gallegas de Muniellos parecen poder llegar a L.leitariegos; que los pitos de Hermo llegarán a los altos del Alto Sil, donde encontrarán urogatsos.

Ni más ni menos. No dice, porque no puede, que el flujo genético entre núcleos locales haya sido y sea suficiente entre Hermo y Lena, entre Ponga y Sajambre, etc.

Sí me parece razonable extrapolar estructuras de paisaje y resultados, en el sentido de que trabajos como este sirven para decir algo así como “con esta estructura de paisaje, con este porcentaje de cobertura conservado, con estas distancias entre parche de hábitat a priori favorables, el flujo genético se mantuvo. Degrada más, y no estará garantizado”. Hasta que el siguiente trabajo confirme, enmiende, o invalide.

Sabemos además estos días alguna cosa más; podemos estos días empezar a poner números a esas distancias máximas de movimientos entre parches de hábitat de urogallos cantábricos. No obstante, esas partes del Hallelujah deben pasar todavía por las muelas, carniceras y correctoras, del escrutinio externo.

Hasta entonces, alón.

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , ,

Salmones social-comunistas

Mario Quevedo, en Cantabricus

Esos salmones, sí, no, esos no lo son¹.

En honor a la verdad, no puedo saber si los salmones son de izquierdas, o de derechas; no puedo saber si, de tener oportunidad de expresarse en nuestro contexto, optarían preferentemente por control y distribución públicos de los recursos, o si en cambio optarían por la vía de la liberalización. Lo que sí sabemos – ya que el conocimiento es de todos y está accesible – es que los incentivos económicos pueden provocar extinciones.

Saco esto a colación de una noticia en la prensa asturiana, según la cual el diputado Luis Venta (PP) afirmó en el Parlamento asturiano que la prohibición de comercialización de los salmones es un “capricho socialcomunista”. No conozco personalmente al diputado y, por tanto, no puedo saber de dónde procede el planteamiento. Sí en cambio puedo afirmar que ninguno de los que trabajan en la política asturiana tiene dificultades de acceso a la información, para formarse y contrastar ideas. Por tanto, voy a asumir que tira Luis Venta del mismo truco que usó un compañero suyo en la escena nacional, al tildar el cambio climático de invento “eco-comunista”.

El truco consiste en descalificar un planteamiento asociándolo con una etiqueta de sonido vejatorio para el que profiere la descalificación, sin entrar a discutir el fondo. Es un truco malo: ni la preocupación por las extinciones – sean locales o globales – es de izquierdas, ni evitar incentivos económicos en la extracción de especies escasas es un capricho.

Empiezo por el truco: es viejo, y lo usan (usámos, supongo) todos los supuestos bandos. Sin ir más lejos, algunos conservacionistas han utilizado la misma vía que Luis Venta para atacar otras ideas, si bien descalificándolas por conservadoras, no por progresistas. Por ejemplo, dijeron que la idea de las reservas naturales nacía de personajes con cariz religioso como John Muir, quién, dicen, “a los once años podía recitar la Biblia de memoria”. No discuten por qué la idea de las reservas es mala, venga de quién venga. De forma análoga, las ideas del filósofo naturalista Henry David Thoreau quedarían desautorizadas para los citados conservacionistas porque era un pijo al que su madre le lavaba la ropa. No estoy muy puesto en Thoreau, más allá de las citas célebres, pero he leído varios libros de Muir (Travels in Alaska, The Mountains of California) sin percibir que los planteamientos y la erudición contenidos en ellos tuviera que ser filtrada por la religión del ponente. Entre otras cosas, Muir estudiaba glaciares y árboles, lo que uno puede hacer bien independientemente de a quién o qué le rece.

Sigo con el no-capricho: que los incentivos económicos diferencian el comportamiento predador de los humanos del de otros predadores no es capricho, es un hecho demostrado².

En la naturaleza, por regla general, los consumidores (los predadores son un tipo de consumidor, como los herbívoros o los detritívoros) no usan un recurso hasta que este se agota, sino que cambian a otro más abundante cuando la eficiencia así lo requiere (aprovisionamiento óptimo, le decimos en biología). Esto se debe a que a medida que los recursos escasean, es necesario invertir más esfuerzo en encontrarlos y consumirlos, por lo que el rendimiento energético obtenido de los mismos disminuye. En ciertos comportamientos predadores humanos – sean los salmones cantábricos, el coleccionismo de mariposas, o las angulas – los incentivos económicos en forma de altos precios de venta de las “presas escasas”, compensan el incremento del coste de captura. Esa alteración del aprovisionamiento óptimo puede llevar a la extinción de las presas. Sobre estas cosas escribía ya en alguna entrada anterior, con más detalle. Así mismo, un artículo científico relatando esa alteración del aprovisionamiento óptimo, enlazado abajo, es de acceso libre en Internet. Está por tanto a disposición de Luis Venta, y de cualquier otra persona amante de los trucos.

Propongo reclamar que los representantes electos, que trabajan con dinero público, discutan el valor de las ideas, en lugar de arrojarse trucos cutres.

Notas, referencias:
[1] Recordaba justo al empezar a escribir aquella tortura habitual en los interrogatorios de la T.I.A. de Mortadelo, Filemón, y el Superintendente Vicente: le ponían al detenido aquella popularizada por Mari Trini, “esa chica sí, no, esa no soy yo”.

[2] Courchamp F, Angulo E, Rivalan P, et al (2006) Rarity Value and Species Extinction: The Anthropogenic Allee Effect. PLoS Biology 4:e415.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , ,

Queman la ladera crítica

Mario Quevedo, en Cantabricus

“El fuego calcina una ladera “crítica” para la conservación del oso en Somiedo”, titula el diario La Nueva España, tras otro par de días con sus noches de fuegos, en las cuestas astures.

El texto enlazado cuenta que la ladera en cuestión es “crítica” porque algunos osos comen allí. Sin la posibilidad de comentarlo con los animales implicados, vertebrados peludos o invertebrados lampiños, no sabremos nunca como perciben estos y aquellos la pérdida. En cualquier caso, me da la impresión de que la citada ladera merece el calificativo “crítica” porque algunas personas la observan fácilmente.

En Asturies, los sociópatas queman miles de hectáreas todos los años; queman laderas que no vemos ni usamos muchos días al año, especialmente cuando el viento salta a sur un par de días. Queman por tanto laderas críticas, esas que suponen hábitat, refugio y alimentación para el resto de fauna y flora.

Mientras, el arco parlamentario en Asturies permanece de perfil, en el mejor de los casos. El arco mediático culpa al dios de la combustión espontanea, por razones que se escapan a mi comprensión. Mientras también, o quizás de paso, algunas personas, seguramente bienintencionadas, repiten el último mantra de moda, “hay que aprender a vivir con el fuego”. Extrapolan así mensajes que podrán ser correctos en otros socio-ecosistemas, en los que exista supresión cultural del fuego, a las condiciones de los bosques mixtos cantábricos, en los que existe exageración cultural del mismo.

Distribución de ecosistemas terrestres en la Península Ibérica sensu Olson el at 2001 BioScience [1].

Ayer una vez más veía arder laderas cuarcíticas, cubiertas de brezos, y árboles jóvenes (abedules y robles, principalmente). No veía pero sí sabemos que esas laderas quemadas no son ya las mismas, al quemarse con la vegetación buena parte del nitrógeno contenido en ella y en el suelo. No son ya las mismas al quedar más expuestas a la erosión, a cargo de la misma lluvia que las apaga y enfría.

No sé nada sobre como se afrontan asuntos de naturaleza delictiva. Se me ocurre, no obstante, que sin reconocer y rechazar pública y rotundamente los delitos continuados, cometidos sobre el ecosistema de todos, seguirán ardiendo miles de hectáreas todos los años. De las que ves, y de las críticas.

[1]Olson DM, Dinerstein E, Wikramanayake ED, et al (2001) Terrestrial Ecoregions of the World: A New Map of Life on Earth. BioScience 51:933.
Publicado en Uncategorized | Etiquetado , ,

Alteración climática y previsiones

Por Mario Quevedo, en Cantabricus

Me tocó anteayer comparecer ante una comisión de investigación del parlamento asturiano, relativa a los grandes incendios de diciembre de 2015.

Una pregunta particularmente interesante para mí tocaba las previsiones de cambios en las perturbaciones ambientales, consecuencia de la alteración del clima. Algunas de esas previsiones, aunque no tan detalladas como seguramente querría la gestión local, las ofrece la Agencia Ambiental Europea, a través de informes públicos. Los aspectos más relevantes los resumen en:

http://www.eea.europa.eu/publications/climate-change-impacts-and-vulnerability-2016/key-findings

Key observed and projected climate change and impacts for the main biogeographical regions in EuropeEse resumen, muy gráfico, junto con una búsqueda de efectos previstos sobre los ecosistemas forestales (e.g. Jump et al. 2006; Doblas-Miranda et al. 2017), recuerdan que el norte también debería existir, ambientalmente.

Leo a menudo previsiones basadas en investigación llevada a cabo en ecosistemas mediterráneos, así como propuestas y acciones de gestión relacionadas. Sin embargo, por mucho que algunas especies presentes en esos ecosistemas vecinos sean frecuentes en los bosques de la Cornisa Cantábrica, los ambientes en los que crecen no son los mismos.

Las previsiones no deberían ser las mismas.

Parte del problema puede surgir de un excesivo ímpetu de generalización, porque los patrones locales no venden igual de bien en el mundo editorial científico. No obstante, si simplemente todos recordamos la variedad de ambientes presentes en la Península Ibérica, podremos interpretar mejor la valiosa información científica disponible y venidera.

Las referencias citadas arriba:

  • Doblas-Miranda E et al (2017) A review of the combination among global change factors in forests, shrublands and pastures of the Mediterranean Region: Beyond drought effects. Global and Planetary Change 148:42–54. doi: 10.1016/j.gloplacha.2016.11.012
  • Jump AS et al. (2006) Rapid climate change-related growth decline at the southern range edge of Fagus sylvatica. Global Change Biology 12:2163–2174. doi: 10.1111/j.1365-2486.2006.01250.x
Publicado en Uncategorized | Etiquetado , ,